El lugar está “cerrado”, sin animales, abandonado y desvalijado. Las lagunas y piscinas están secas o con agua de lluvias estancada; la casa de los leones, en ruinas. Un ex alcalde prometió construir hasta un parque para juegos extremos, pero en la actualidad, no está ni el trencito. _______ Los únicos animales que quedan en el Parque Zoológico Metropolitano del Zulia son unas vacas que comen maleza por doquier, machorros, dos perros y los dibujos de tigres, osos hormigueros, elefantes y avestruces que pintaron en las paredes. La entrada principal no tiene portón ni vigilancia y en la entrada que…
Autor: Francisco Rincon
En San Francisco, los camiones que no recorren las comunidades permanecen arrumados. Más de 35 camiones compactadores están sin cauchos, baterías, vidrios o motor.
Estudios mencionan que Penaeus monodon, originario de Asia, puede trasmitir enfermedades virales a otros camarones.
Los zulianos buscan papeletas para “aclarar» el agua. Cada sobre de 20 gramos cuesta más de un millón de bolívares y en algunas farmacias se agotaron.
Dentro de las viviendas, el agua subió más de un metro. Culebras, ratones y zancudos acechan a los vecinos mientras se trasladan por las calles en cayucos, pedazos de anime con resina y balsas.
La institución presta servicio de identificación en apenas el 19 % de los municipios. El 48 % de la población del estado no puede acceder a una oficina en su jurisdicción. Además, algunas quedan a 290 kilómetros de distancia.
El deslave ocasionó que más de 20 personas se vieran obligadas a desplazarse fuera de sus hogares. Desde el sábado 7 de noviembre se han registrado al menos 3 derrumbes más en el cerro.
El centro social y deportivo, recordado como una perla de PDVSA en el estado Zulia, ahora está desvalijado y abandonado. Las piscinas son criaderos de zancudos y la maleza ganó terreno.
Pescadores calculan que hay más de 15 kilómetros lineales de petróleo. Una de las parroquias más afectadas es El Bajo, con agravantes en las zonas y comunidades aledañas a la Refinería Bajo Grande de PDVSA. Diversas especies han desaparecido de las orillas, al igual que mil 800 empleos casi en su totalidad.
En uno de los muelles de la empresa binacional Astimarca, constituida en 2008, hay vehículos desmantelados, embarcaciones marítimas y plataformas que se hunden lentamente; maleza y galpones destruidos.